domingo, 11 de abril de 2010

Orgullo Sado

Imagina ser sadomasoquista. No, no se trata del último videojuego sexista de Ubisoft, quédate tranquilo. Imagina que sientes el repentino impulso de mostrarle a toda la sociedad lo feliz que eres de serlo, y te montas en una carroza con tus mejores galas. Amordazado o amordazador, enfrente de una gran pancarta que pide que se respete su vida sexual.

De risa,¿no?

Cambia el sadomasoquista por un homosexual y la situación se hace real. Claro está, ¿quién se atreve a decirlo, y perder tantos votos, de homosexuales o no, al parecer homófobo?
Lo que en un principio nació como recordatorio de la labor hecha en los disturbios de Stonewall en pro de la dignidad de los homosexuales ha ido degenerando poco a poco. Esas reivindicaciones han dado paso a un espectáculo circense, que da mucho dinero.
Me viene a la cabeza el caso de un político del PP. Tras votar en contra del matrimonio homosexual, se dedica a organizar cruceros exclusivamente para gays, que tienen como colofón una boda. ¡Cómo mo-la la doble moral!

Volviendo al tema que nos atañe, ¿cómo pretenden exigir igualdad e integración social cuando se dedican a la sociedad una imagen de la homosexualidad tan estereotipizada y patética?
Lo único que consiguen con su promiscuidad, borrachera y bailoteo es estigmatizar al resto de su tan manido concepto de “colectivo gay”. Aquellos que no hacen de su orientación sexual un estilo de vida, dándole el valor que debería tener. El de marcar de qué sexo será tu pareja sentimental, no el tipo de música que escucharás, los locales a los que irás o incluso tus ideas políticas. Esto que digo se puede apreciar en la conducta del socialista Pedro Zerolo: “Cuanta felicidad nos ha traído Zapatero en esta legislatura, si es que algunos no hemos terminado de tener un orgasmo detrás de otro. Un orgasmo detrás de otro. Nunca había tenido yo tantos orgasmos. Primero los que me da mi marido y luego los que me da Zapatero, orgasmos democráticos".
Si esto lo hubiera dicho un heterosexual, hablando de su mujer, se le habría criticado a mansalva, y todos lo sabemos.

Resumiendo, quien quiera sentirse integrado “uno más” de esta sociedad, que se limite a actuar como cualquiera lo hace. Y con esto me refiero a cualquier ciudadano, no diferencio entre ciudadanos de una orientación sexual u otra.
Si quiere quejarse, que lo haga de una manera que no alimente el mismo motivo de sus quejas. Resulta de una lógica aplastante.

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